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Orígenes de la Industria en la Ciudad y Puerto de Mazatlán- Industria Metalmecánica, Fundición de Sinaloa - Industria Tabacalera - Industria Jabón, Aceites y Velas - Industria Cerillera, de Carruajes, Hielera y de Escobas - Industria Textil - Industria del Calzado - Industria de Pastas y Harinas - Industria Cervecera
Introducción
Fuera de algunos pequeños talleres artesanales dedicados a actividades tales como la alfarería, talabartería, carpintería, hojalatería, herrería, orfebrería, unas pocas sastrerías, sombrererías, zapaterías, y hornos ladrilleros; Claramente se podía observar que el esfuerzo económico de la ciudad estaba mas orientado al comercio, actividad en la que sustentaba su crecimiento y estabilidad económica y que la ubicaba como el principal centro comercial del Occidente de México.
Es indudable que el poder que llegaron a detentar el poderoso grupo de las "13", termino con el que se identificaba a las influyentes casas comerciales de Mazatlán, de origen Alemán, Francés, Español e Ingles, fue muy grande, ya que además de dominar la totalidad del comercio, también controlaban los principales centros mineros del sur del estado, situación que les permitía contar con excedentes de capital muy cuantiosos que inteligentemente encauzaron hacia otras áreas de inversión.
Esta capacidad de maniobra financiera fue básicamente lo que orilló a estos "Barones" del dinero a incursionar en un inexistente sector industrial y que con ello se diera el nacimiento de esta actividad económica en el puerto de Mazatlán.
A partir del instante en que estos poderosos señores se decidieron a incursionar en esta actividad económica es que ocurre un crecimiento sostenido y empiezan a surgir una amplia gama de empresas industriales, tan fue así que en un lapso relativamente corto su crecimiento fue dinámico y colosal.
Existen referencias históricas de la época que señalan que la mayor parte de las industrias del Estado de Sinaloa (90%) se concentraban en la ciudad de Mazatlán. Además otro dato relevante que viene a confirmar la importancia que llego a tener esta actividad económica en nuestra ciudad, se confirma con la información que nos dan los registros estadísticos del gobierno de esos años, en los que se hace constar que de los 860 establecimientos industriales que operaban en el estado en el año 1889 el 35% de los mismos se ubicaban en la ciudad de Mazatlán otro dato que hace aun más impactante esta información, es el hecho que el valor de su producción y la aportación de contribuciones e impuestos excedía por mucho al total que generaban todas las industrias establecidas en el estado.
Por lo que nos aportan todos estos testimonios anteriores, nos podemos dar cuenta del rol tan importante y significativo que tuvo la industria en la ciudad de Mazatlán, hecho que se viene a reafirmar con la información que arrojan los censos económicos elaborados en el año 1890, en los que se registra que las inversiones totales de la industria de la transformación alcanzaban una cantidad cercana a los dos millones de pesos oro, suma muy considerable que si es reconvertida a valores actuales equivaldría a una cantidad cercana a los 500 millones de pesos.
Entre las industrias que se establecieron en el Distrito de Mazatlán, se pueden mencionar que las más importantes fueron las que se dedicaron a la industrialización y fabricación de Jabón, Calzado, Hilados y Tejidos Puros y Cigarrillos, Chocolate, Fósforos, Hielo, Carruajes, Pastas, Galletas Velas, Escobas, Gas, Electricidad, Aceites, Fundición y la de elaboración de Cerveza y sin dudarlo se puede afirmar que todas ellas contaban con los últimos adelantos técnicos y personal obrero muy calificado, lo que las hacia ser bastantemente competitivas y exitosas.
Todo investigador que se proponga a escribir sobre los orígenes de la industria en la ciudad de Mazatlán, se encontrara que es un tema muy extenso que le puede proporcionar material y documentación muy rica y tan llena de datos y anécdotas, hasta tal punto que le permitirá escribir hojas y hojas enteras sobre el tema. Esto en lugar de ser una limitante para cualquiera que se atreva a tocar el tema, por el contrario se convierte en un fuerte aliciente para tratar de reseñar en forma de semblanza, un poco de la fascinante historia de las ramas industriales que operaron en esa época de pujanza en el Puerto y Ciudad de Mazatlán.
Industria Metalmecánica
Me refiero a la Fundición de Sinaloa, empresa que tuvo sus orígenes en el año 1862, bajo los auspicios del ciudadano Francés Francisco Loubet, personaje que instala una pequeño taller de fundición, que posteriormente en el año de 1879 traspasa al rico comerciante e influyente político Don Joaquín Redo de la Vega, quien a su vez se asocia con el Sr. Vicente Ferreira para proseguir con la operación de esta modesta fundición.
Por esos mismos tiempos en el año 1880 Don Francisco Loubet, con parte del dinero que recibió del Sr. Redo por la venta de la fundición Mazatlán, lo utiliza para ayudar a su hijo Alejandro a asociarse con el Sr. Francisco Urriolagoitia para establecer una pequeña fundición.
En el mes de Abril año de 1883, el rico inversionista español, Francisco Echeguren de la Quintana, en sociedad con su hermana y sobrinos, decide asociarse con el hijo de Don Francisco, el Ing. Alejandro Loubet y Guzmán, eminente profesionista, --- graduado en la Escuela de Artes y Oficios de Angiers Francia, en donde recibió su título de Ingeniero en el año de 1877--- para constituir la empresa fundidora Loubet y Cía.
En el año 1885 estos visionarios industriales a raíz de la trágica muerte del Sr. Ferreira, (al hundirse el vapor Sonora a fines del año 1884) rentan en 100 pesos oro a la Sra. Carlota Hidalgo Vda. de Ferreira, la fundición de Mazatlán y cinco días antes de finalizar el año, con la gran visión que los distinguía, los Sres. Loubet y Echeguren adquieren por la cantidad de 25,000 pesos oro, todas las instalaciones, con lo que consolidan y constituyen, lo que a la postre seria la industria más importante de Mazatlán y que llevaría por nombre Fundición de Sinaloa.
Es preciso dejar asentado que esta empresa fue vital para el despegue y desarrollo de otras industrias, solo bastaba entrar en sus galerones de producción para constatar que ahí se elaboraban entre muchas otras cosas, las maquinarias para las minas y haciendas de beneficio de todo el estado.
La lista de lo que se producía en esta fundición era extensa y muy variada, Lavaderos, Cilindros Trituradores, Rieles, Carros y Clavos para minas, Tubería de Fierro, Calderas, Tanques de Almacenamiento, Conexiones, Válvulas, Llaves, Aceiteras, Malacates, Estufas, Quebradoras Blake, Tuercas, Tornillos, Arandelas, Estructuras de hierro para Kioscos, Bodegas y Mercados, exquisitos Barandales y Enrejados de Fierro, Compresores de Aire, Muebles, Pupitres y Acero en Laminas.
Esta poderosa industria tenia sus instalaciones en la calle del Arsenal (hoy, Venustiano Carranza) una de las calles más amplias y animadas de esos tiempos y ocupaba una serie de fincas que en conjunto abarcaban 9,400 metros cuadrados sobre los cuales se asentaban dos construcciones; uno de estos edificios tenia su frente a la bahía del Astillero (hoy Fraccionamiento Playa Sur) y en su piso bajo estaban situadas las oficinas directivas de la empresa, almacenes de mercancías y los departamentos de tuberías, conexiones y piezas varias.
Anexo a esta área existía un salón muy grande de exhibición y al fondo del edificio se ubicaban unos grandes talleres de tornos, los hornos de fundición, talleres de herrería, fraguas, calderas y maquinaria diversa.
El otro edificio de la fundición de tres pisos, se encontraba unido por un puente con el edificio principal y daba cabida a los talleres de carpintería de los que salieron muchos muebles de bejuco tan populares en esa época y muchos pupitres de escuela de excelente acabado muy solicitados y usados por todas las escuelas de la región occidental del país
El otro edificio de la fundición de tres pisos, se encontraba unido por un puente con el edificio principal y daba cabida a los talleres de carpintería de los que salieron muchos muebles de bejuco tan populares en esa época y muchos pupitres de escuela de excelente acabado muy solicitados y usados por todas las escuelas de la región occidental del país.
Esta construcción también servia para guardar las bastas existencias de fierro y acero y contaba con una área especial que se dedicaba para la fabricación de calderas de todos tamaños y capacidades, así como una sala de exhibición de los muchos y diferentes tipos de equipos que la compañía producía y un amplio e iluminado salón en el que se encontraba la área de diseño e ingeniería.
La fundición de Sinaloa fue el prototipo y el detonador de la industria y la actividad económica en Mazatlán en el Siglo XIX y en sus tiempos de pleno apogeo daba empleo a mas de 200 obreros y técnicos y mecánicos.
Un detalle que nos habla de su grandeza se muestra en el hecho que durante la Exposición Mundial celebrada en la ciudad de París, Francia, fue la única empresa industrial del Occidente de México que participo con cuadros, fotografías y daguerrotipos de las diversas maquinarias que producía, así como planos de sus instalaciones fabriles.
Por esa situación y todo lo anteriormente señalado sin duda la Fundición de Sinaloa fue la promotora del desarrollo de la ciudad y se constituyo como las más modernas y eficientes instalaciones de su tipo en la República Mexicana en el siglo decimonono.
Otra empresa importante del ramo metalmecánica que también tuvo una influencia determinante en esa época, lo fue la Compañía Nacional de Construcciones Navales. Esta negociación se constituyo en el año 1891, a través de una alianza entre el influyentisimo político Porfirista Don Joaquín Redo de la Vega y los socios de la empresa de Francisco Echeguren Hermana y sobrinos y su principal objetivo consistía en aprovechar al máximo los beneficios que le otorgaba una ventajosa concesión que les había otorgado el Gobierno federal para la construcción de calderas y maquinas de vapor.
Eventualmente con el tiempo esta empresa se fusiono con la fábrica Fundición de Sinaloa para poder hacer frente a los fuertes requerimientos que le exigía esta concesión federal. No obstante al convertirse en proveedor oficial de la Secretaria de Guerra y Marina y con los especiales tratos fiscales y aduanales que se le otorgaron para afianzar su apertura y eventual operación, esta compañía por un tiempo fue la única en la república que surtía a las empresas de buques y vapores nacionales.
Varias fueron las empresas que se dedicaron ha esta actividad, la más importante y representativa fue la firma "El Vapor", establecida en el año1879 y situada sobre la calle Vigía (Ángel Flores), propiedad del rico inversionista de origen Zacatecano Antonio Díaz de León; además de esta empresa operaban en la ciudad otras cuatro empresas al igual de importantes, siendo estas "La Diosa del Amor" de la familia Montero y Sucesores, que tenia sus instalaciones en la intersección que hacían la calle de Cocos (hoy Aquiles Serdán) y San Francisco (hoy calle de Leandro Valle), "La Reforma del 99" del Sr. Rafael Millán, "La Universal" de Liborio Hernández y "El Charro Mexicano o la 66" del Sr. José María Cuevas.
La calidad de los tabacos y cigarrillos producidos por esta fabricas era excelente, usaban los mejores tabacos de ambas costas del país y sus productos se hicieron merecedores en diferentes ocasiones de honrosas distinciones y galardones en diferentes exposiciones en el país y el extranjero, con marcas como, los Príncipes, Mascotas, Fígaros, Changos, Panetelas, Damas, Garibaldis, Ranchero, Vapor, Whilhem y México.
Para que tengamos una idea del potencial que llego a tener esta actividad, baste solo decir que la producción anual conjunta que embarcaban las industrias tabacaleras Mazatlecas, alcanzaba un promedio de 2,500,000 cajetillas de cigarros y puros, cantidad que no incluía las que se desplazaban por tierra que eran cercanas a las 300,000 unidades. [Subir]
Industria Jabón, Aceites y Velas.
Otra empresa industrial importante de esa época fue la fabrica de jabón, aceite y velas "La Concordia", que se constituyo con la fusión de las fabricas "La Estrella" del ciudadano alemán Adolfo Thomalen y "La Universal" del español Marcelino Herrerías. Los socios de esta empresa industrial fueron los Sres. Bernardo Huthoff, Luis Thomalen, Baldomero Herrerías, Benjamin Chavarri y Fernando Gregoire. La dirección recayó en la persona del Sr. Huthoff una persona con amplias relaciones entre los ricos comerciantes de la ciudad, situación que le facilito para impulsar a la fábrica hasta lograr colocarla como la más importante en la región del occidente de México.
Sus instalaciones eran de muy buen tamaño y estaban ubicadas por el rumbo del astillero, muy cerca de donde estaba instalada la fabrica de textiles "La Bahía" en un área que en la actualidad conocemos como los muelles. La gama dó productos que ofrecía esta jabonera era muy variada; en lo referente a los jabones los producía de diferentes tamaños y con esencias que se importaban directamente de los Estados Unidos y Europa. Sus aceites y velas de excelente calidad eran bien aceptadas por la población. Se cuenta que una de las cosas mas solicitadas por las damas de las poblaciones y fundos mineros cuando sus maridos venían a la ciudad de Mazatlán a proveerse de artículos, eran los jabones de olor de esta prestigiada firma.
Al cerrar esta fabrica a principios del Siglo XX, vino a sustituirla, la fabrica que muchos de nuestros abuelos aun recuerdan y que llevaba por nombre La Jaboneria San Vicente, fundada por el ciudadano de origen Chino, Aurelio Yuen, hermano de Francisco Yuen quien a su vez tenia una fabrica de zapatos. Esta negociación al poco tiempo fue traspasada a la familia Coppel. [Subir] Industria Cerillera, de Carruajes, Hielera y de Escobas
Esta industria era la mas diversificada que existía en la ciudad, daba ocupación a mas de 250 personas y aprendices y lo mismo que producía cerillos de diferentes tamaños y calidades, de sus líneas de producción también salía cualquier tipo de carruajes, desde los mas sofisticados y elegantes, hasta los fuertes carros de trabajo.
Su diversificación no paraba ahí, en otra de los corbetizos de la fábrica tenían un área especial destinada a la fabricación de escobas de diferentes tamaños. Igualmente en sus bodegas se podían encontrar maderas de todos tipos, texturas y orígenes, desde el modesto pino hasta caoba proveniente de loa ricas selvas del Sureste Mexicano y si así lo deseabas te podían realizar cualquier trabajo de carpintería.
La Diversificación que lograron los Hermanos Felton fue increíble, así como tenían la capacidad de producir barras de hielo en cantidades considerables en sus instalaciones, igualmente te podían hacer finos trabajos de tapicería y de ser necesario le ofrecía a la población, él más amplio surtido de riendas, arneses, guarniciones, cajas, baúles, sillas, mesas, ruedas, ejes de fierro, plataformas, brules, toldos, linternas, muelles en fin infinidad de artículos con una característica que siempre los distinguía, de ser de muy buena calidad y que se vendían a precios justos.
La fabrica de los Hmnos. Felton, estaba ubicada en un extenso local de dos plantas sobre la calle del Astillero la que hoy se conoce como calle Vicente Guerrero y en donde inclusive aun opera un negocio maderero propiedad de sus descendientes. Sus instalaciones eran espaciosas y se encontraban equipadas con las maquinarias más modernas y sofisticadas y cuando se encontraban operando a plena capacidad el ritmo de trabajo era extenuante pero a la vez reconfortante ya que esto los ponía en posición de cumplir con una cartera de clientes muy fieles y exigentes que abarcaba la mayor parte de la república y algunos países de Centroamérica todo el Noroeste de México.
Esta acreditada negociación fue una de las más importantes de su tiempo y más sorprendente aun es el hecho de que fue una de las pocas que pudieron sobrevivir a los difíciles tiempos que trajo consigo la Revolución, aunque en ello haya perdido mucho de la grandeza y diversificación que en sus tiempos de gloria llego a tener. [Subir]
Hablar de la industria textil, se vuelve relevante en el sentido de que esta actividad industrial fue de las primeras que se establecieron en la ciudad. Fue en el año de 1864, cuando el ciudadano americano, Alfredo Howell, en sociedad con las más importantes casas comerciales Alemanas, funda la fabrica de Hilados y Tejidos "La Bahía".
Esta instalación industrial estaba ubicada en la parte oriente de lo que hoy conocemos como calle constitución muy cerca del astillero; sus naves industriales albergaban 35 grandes telares y 960 maquinas de hilar en los cuales se producían las mejores mantas, mezclillas, rayadillos, algodones, lonas, medias de algodón y el mejor hilo y pabilo que se podía encontrar en el mercado.
La calidad de sus telas era bien apreciada y en razón de esa excelencia de en poco tiempo llego a tener bastante clientela, lo que le permitió que sus productos estuvieran en los anaqueles de todas las casa comerciales, no solo de la localidad sino de aquellas ubicadas en los estados de Baja California, Sonora, Chihuahua y Nayarit.
Esta empresa industrial daba ocupación a cerca de 125 personas y sus trabajadores básicamente eran mujeres, adolescentes y niños a los que contrariamente a lo que se pueda pensar se les atendía muy bien, tan es así que fue una de las pocas industrias que se preocupo por proporcionar casa a sus trabajadores, una prestación que aun en nuestros días no todos los trabajadores gozan ni todas las empresas otorgan.
Con el tiempo la solicita ayuda de las Casas Comerciales Alemanas, encabezadas por la firma Melchers, al ver lo redituable que era el negocio de los hilados, obligo al Sr. Howell a vender su participación y con ello a retirarse del negocio de los textiles.
Al igual que la Fabrica "La Bahía" los registros de propiedades señalan que también operaba en esa época otra negociación textilera; la negociación a la que se refieren estos documentos era la Fabrica "La Unión", que aunque su ubicación estaba en el poblado de Villa Unión, se consideraba que pertenecía al conjunto de empresas industriales de Mazatlán, por razón de que su dueño y principal accionista era un acaudalado comerciante español radicado en el puerto y que tenia por nombre Don Francisco Echeguren y de la Quintana.
Al igual que su competidora "La Bahía", la fabrica de hilados y tejidos de Villa Unión se distinguió por producir en sus telares excelentes telas, calcetines y medias de muy buena calidad que no tenían nada que pedirles a las producidas por sus competidores.
Esta fabrica con el tiempo paso a ser propiedad del ciudadano de origen Vasco Don Celedonio Corvera, quien tenia como socio al alemán Max Muller y al Mexicano Marco Antonio Várela y es de las pocas industrias que supieron y pudieron sortear los difíciles tiempos que trajo la revolución y que pudo continuar operando hasta mediados del siglo XX, y que finalmente cerro sus puertas ante la intransigencia mostrada por los dueños y dirigentes sindicales ante los muchos conflictos obrero patronales. [Subir]
Esta singular industria, también tuvo su época de gloria y aunque existían en la ciudad muchos pequeños talleres de elaboración de calzado esto no fue limitación para que los Hmnos. Coppel no se atrevieran a establecer una fabrica de calzado, que al paso del tiempo llego a ser una de las más importantes del país.
En esta fabrica, (1875) conocida popularmente con el nombre de la "Gran Tenería Moderna" o la "Bota de Oro" además de producir zapatos, botines y alpargatas en gran escala, se elaboraban baúles, maletas y maletines de insuperable calidad. Se tienen registros que nos indican que esta fabrica opero por varios años y daba trabajo a 45 operarios. También nos señalan que por razón de los buenos resultados obtenidos y a la gran aceptación que tuvieron por parte de la población por sus productos, los dueños consideraron que era necesario ampliarse.
Para tal efecto buscaron nuevos socios y es así como en el año de 1901, constituyen la Compañía Industrial y Agrícola. Uno de los nuevos socios de esta nueva empresa fue el Ing. Alejandro Loubet Guzmán, quien aporta toda la maquinaria que necesitaría la nueva fabrica para operar y automáticamente con esta aportación se convirtió en el socio mayoritario de este naciente consorcio zapatero. Esta decisión de expandirse de los Hnos. Coppel, prueba ser muy atinada, al poco tiempo esta empresa llega a ser una de las mayores y más importantes industrias de calzado en la república.
Esta fabrica de dar empleo a 45 operarios en sus talleres originales, con las nuevas maquinarias e instalaciones aumento a 300 él numero de trabajadores y su producción llego a alcanzar cuando se encontraba en su máximo apogeo, la cifra de 200,000 pares de zapatos de todo tipo.
Adicionalmente a esta fabrica, la empresa operaba unos talleres muy grandes de tenería por el rumbo de Palmillas. Los cuales había adquirido a los socios de la casa Comercial Alemana Hmnos. Melchers en los que se llegaron a procesar hasta 75,000 pieles de toda clase y fueron el puntal que ayudo a los ganaderos de la región a sacar provecho de las pieles del ganado que sacrificaban.
En la esquina de Vigía (Angel Flores) y Puente (Benito Juárez)donde actualmente están las oficinas de telégrafos y correos y teniendo como frente la hermosa plaza principal de la ciudad (1898) estuvo ubicada una gran fabrica de calzado propiedad del ciudadano Chino Sr. Francisco Yuen, esta fabrica se distinguía por ofrecer zapatos de muy buena calidad, hechos con excelente material y de todas formas y estilos (belgas, francés, italiano, punta de aguja etc.) y se diferenciaba de la competencia por el hecho de que todos sus operarios eran de nacionalidad China.
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A finales del siglo XIX existió en la ciudad una fabrica que dedicaba a la elaboración de dulces y chocolates, esta negociación se encontraba ubicada en la calle del Vigía, la cual hoy lleva por nombre Ángel Flores, sus instalaciones estaban anexas a la fabrica de puros y cigarros "El Vapor" y era propiedad de la familia Díaz de León.
La fabrica en mención era la "La Flor del Pacifico" (1894) y producía 300 kilogramos diarios de exquisitos chocolates. Se cuenta que el encargado del proceso de la elaboración de los chocolates era un ciudadano Suizo, experto en estos menesteres que había sido traído especialmente de Europa con la finalidad de que con sus bastos conocimientos se produjeran los más finos chocolates de la república. [Subir]Industria de Pastas y Harinas
Anexa a la es empresas de cigarros "el Vapor y de la de Chocolates "La Flor del Pacifico" existió una negociación dedicada a la producción de pastas, Esta empresa también propiedad de la emprendedora familia Díaz de León contaba con "modernas" maquinarias de vapor producidas en la Fundición de Sinaloa y en la que se utilizaba harina especialmente importada de San Francisco, California y se seguían al pie de la letra los procedimientos y métodos de fabricación utilizados por las más famosas casas productoras de pasta Italianas (1896) [Subir]
Los primeros intentos por crear una Industria cervecera en la ciudad, nos remontan al año 1866, es en ese año que con malta y lúpulo directamente importado de Alemania por la Casa Comercial Melchers y Hmnos. El Sr. Celso Furhken, se dio a la tarea de elaborar una cerveza que llevo por nombre "Gambrinus", se cuenta que esta cerveza tenia buen cuerpo y sabor y que su producción era muy limitada, esto por lo costoso que resultaba producirla y por el hecho de que su consumo no estaba generalizado entre la población, lo que motivo para que se dejara de producirla.
Después de ese primer fallido intento por producir cerveza, no es sino hasta el año 1880 en que empieza a operar, la primera empresa cervecera en la ciudad y llevaba por nombre "Cervecería Nacional" y era propiedad del teutón Jacobo Lang. Esta compañía tenia ubicada sus instalaciones en una manzana de terreno circundado por las calles, Cinco de Mayo, Belisario Domínguez, Luis Zuñiga y Alejandro Quijano.
Esta fabrica si se comparaba con estándares modernos era muy modesta pero cumplía sobradamente con su cometido de proporcionar un exquisito liquido ambarino a la sedienta población de esos tiempos. Esta pequeña fabrica operaba con 10 operarios y aunque sus operaciones marchaban bien, se vio precisada a cerrar en el año 1900, debido a la muerte de su dueño, el maestro cervecero el Don Jacobo Lang.
Un poco antes de que cerrara esta fabrica de cerveza, opero por breve tiempo en la ciudad (1897) una pequeña Cía. Cervecera a la que se le llega a conocer con el nombre de Cervecería El León, fundada por el conocido Promotor de industrias, ing. Alejandro Loubet y Guzmán, en sociedad con el Sr. Ricardo Careaga, pero al poco tiempo deja de existir por el estrecho involucramiento que tuvo el Ingeniero con otra firma cervecera de esos tiempos.
Como consecuencia del cierre de esta fabrica, el Sr. Jacobo Shule, originario de la ciudad alemana de Einbeck, considerada en esos tiempos "La Capital Mundial de la Cerveza"; quien era un experto maestro cervecero y que entre sus experiencias contaba el hecho de haber construido en el Puerto de Guaymas una importante cervecería, solicito el apoyo de los Sres. Alejandro y Carlos Melchers, accionistas principales de la Casa Comercial Melchers y Sucesores, para que lo apoyaran en su idea de construir una gran cervecería en Mazatlán, que viniera a llenar el hueco que dejaba el cierre de la Fabrica de Cerveza "La Nacional".
En diferentes ocasiones antes de que se empezara la construcción de la cervecería, estos honorables miembros de la colonia alemana, Los Sres. Germán Evers, Cesar Boelken, Federico Murberg, Jorge Clausen, Emilio Philippi y los hermanos Melchers se juntaron con la finalidad de afinar el proyecto. En una de esas frecuentes reuniones, concurría una persona que se diferenciaba con los ahí presentes, no solo por no ser de origen teutón, sino porque era ingeniero de profesión y un reconocido promotor de las industrias del Mazatlán de esa época. Se trataba del Ing. Alejandro Loubet y Guzmán, a quien los inversionistas habían invitado a unirse en esta atrevida aventura.
La razón para invitar al ingeniero era muy sencilla, era preciso contar con la asesoría de un reconocido constructor y promotor de industrias, que pudiera hacerse responsable del levantamiento de la fabrica y en este sentido quien mejor que el Sr. Loubet para llenar ese importantísimo hueco. Todo un personaje, quien además de ser un honrado y capaz profesional, era uno de los principales industriales de la costa occidental de México. Un hombre sin el cual no hubiera sido posible construir la nueva cervecería, un hombre que había tenido a su cargo las principales obras publicas y privadas de la ciudad (el Mercado Municipal, la introducción de la red de agua, solo por mencionar algunas) y que tenia las suficientes credenciales y logros técnicos que avalaban su capacidad profesional. Un hombre que el tiempo y las circunstancias hicieron que fuera olvidado por las nuevas generaciones de directivos del consorcio cervecero al que él ayudó a formar tan atinadamente.
Por sus valiosos servicios el Ing. Loubet, recibió acciones sobre la nueva compañía cervecera y fue nombrado segundo vocal propietario del Consejo de Administración, lo cual fue ratificado por los accionistas de la nueva empresa, acuerdo a la información contenida en la escritura protocolizada por el prestigiado Notario Publico el Lic. Francisco Alcalde.
En la primavera de 1901, la cervecería abrió sus puertas y de su línea de producción, surgió una cerveza que por mucho supero las expectativas de los socios. No en balde los viajes que había realizado el Sr. Carlos Boelken a la región bávara y a los centros cerveceros de Brunswich, Munich, Sajonia y Bohemia, habían arrojado excelentes resultados, se pudo apreciar que sus recorridos le habían proporcionado los elementos suficientes para encontrar la formula para la cerveza perfecta.
La cerveza era del tipo "Pilsen" y se envasaba en barriles de encino y en botellas trasparentes que se cubrían de palma tejida para protegerlas de la luz del sol. Con el pasar de los años se empezó a utilizar el envase ámbar que siempre la ha distinguido. El edificio original de la fabrica era de tres pisos de ladrillo y madera con techos muy altos que permitieran el acomodo fácil de la maquinaria y tanques de fermentación y conservación y estaba rematado en su azotea por un mirador, desde donde podías admirar las Islas Belvedere, De Soto, Chivos, el Faro y el Océano Pacifico en la lontananza.
También en esa misma época opero en la ciudad otra cervecería, propiedad del inversionista Zacatecano Antonio Díaz de León. El mismo que tenia una industria tabacalera y una negociación en la que producía chocolates. El nombre comercial con el que se llego a conocer a esta cerveza fue el de "Listón Azul". Durante algún tiempo se mantuvo en las preferencias de ciertos sectores de la población, pero poco a poco fue perdiendo terreno y las dificultades financieras no se hicieron esperar y paulatinamente desapareció del mercado en el primer cuarto del siglo XX, dejando el camino abierto a la agresiva comercialmente Cervecería del Pacifico. [Subir] Fuente: H. Ayuntamiento de Mazatlán |
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