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La Invasión Norteamericana al Puerto de Mazatlán
Eran años de turbulencia en México, los cuartelazos, revueltas y cambios de gobierno se daban continuamente. A diario en diferentes partes del País se daban sublevaciones que generalmente provocaban que las autoridades desaparecieran, para dar paso a otras que a su vez en poco tiempo se esfumaban. Ante tal turbieza, frente a esta desunión y desmembramiento político del País, las ambiciones expansionistas de los Estados Unidos de Norteamérica, encabezadas por su presidente James K. Polk, furibundo auspiciador de una política agresiva de neocolonialismo encontraron un suelo muy fértil. Los primeros movimientos expansionistas del gobierno americano, se dieron con el apoyo logístico y militar que se dio para la consolidación del gobierno del territorio de Texas y el envío de contingentes expansionistas fuertemente armados enviados con la intención de apoderarse de la Alta California; acciones que culminaron con la declaración de guerra a México el 25 de Abril de 1846. Después de estos actos de ambición expansionista, el siguiente paso del Presidente Polk fue ordenar la invasión inmediata de la República Mexicana por tierra y por mar. Por tierra ordena al Gral. Zachary Taylor avanzar con un ejercito bien pertrechado con el objetivo de tomar las más importantes ciudades del norte del País y eventualmente dirigirse a la toma de la capital de México. Ordenes que cumple con éxito ya que después de sangrientas combates, aniquila a un ejército mexicano que suplía la falta de armamento y municiones, con grandes dosis de patriotismo y valor. Por mar el Secretario de la Armada Americana, considera prioritario la toma de los puertos de Veracruz en el Golfo y de Mazatlán en el Pacifico y ordena respectivamente, a las escuadras navales del Atlántico y del Pacifico el dirigirse a esos puertos Mexicanos, para tomarlos y apoyar en el desembarco de fuertes contingentes de marinos. El primer puerto en ser invadido fue Veracruz y en él, las fuerzas Mexicanas ofrecieron una heroica y férrea defensa que término con la toma de la fortaleza de San Juan de Ulua y en consecuencia la capitulación del puerto. Después de la caída de Veracruz el Gral. W. Scoot se dirige a marchas forzadas a la Ciudad de México, sede del gobierno y en su paso bélico, sostiene varias celebres y recordadas batallas que ocupan un lugar preponderante en la historia de nuestro País. El arrojo y valor desplegado que ofrecieron las fuerzas Mexicanas en las terribles y fieras batallas que se dieron en la toma del Molino del Rey y la sostenida en el Convento de Churubusco, en la que hombro con hombro combatieran las fuerzas mexicanas con el admirable y valiente Batallón de San Patricio, comandados por el Capitán John Riley y conformado por cientos de jóvenes Irlandeses, que ante lo injusta de esta guerra de intervención, desertaron para apoyar a la causa Mexicana. Y quien no recuerda la gesta heroica de los niños Cadetes del Colegio Militar que tan bravíamente ofrendaron sus vidas en la toma del Castillo de Chapultepec, defendiendo con sus vidas nuestra honra como Nación. Por el lado del Pacífico se ordena la partida inmediata de una poderosa escuadra, bajo el mando del Comodoro John D. Sloat, a la que se le dan instrucciones precisas por el Secretario de la Marina Americana George Bancroft de apoderarse del Puerto de Mazatlán; pero la partida de este poderoso contingente naval no se dio de forma inmediata, ya que por motivos de salud del comandante de la escuadra J. Sloat, la salida tuvo que aplazarse hasta que se hiciera el correspondiente relevo con el Comodoro Robert F. Stockton. La primera orden del Comodoro Stockton es mandar a las Corbetas "Lawaren" "Veren" y "Cyane" a realizar labores de observación y que esperaran en las cercanías de Mazatlán su llegada. El 17 de Febrero de 1847 la poderosa fragata "Portsmouth" empieza a impedir la entrada y salida de buques al puerto de Mazatlán, lo cual molesto a la marina Inglesa, que en apoyo a las también políticas colonialistas del Gobierno Ingles, que no reconocían el bloqueo, y con la autorización del Almirantazgo, envía a un buque de guerra que dispara como advertencia 3 cañonazos a una de las goletas que venia acompañando al navío insignia americano. Ante la gravedad que esto implicaba, el gobierno de los Estados Unidos ordena el retiro inmediato del bloqueo de Mazatlán y releva al Comodoro Stockton de su cargo y nombra en su lugar al Capitán de navío James Briddle, que solo estuvo al mando un breve tiempo, mientas llegaba el Vicealmirante Bradford Shubrick a hacerse cargo de las operaciones navales de la escuadra americana en el Pacífico.
Al tomar mando, el Contraalmirante B. Shubrick ordena el bloqueo y ataque de Mazatlán, el día 10 de Noviembre de 1847 y es así como enfrente de la bahía de Olas Altas se dejan ver las siluetas de la imponente fragata "Portsmouth" y de las fragatas "Independence", Congress", "Cyane", "Erie", "Dale" y varios galeotes que transportaban a cientos de tropas. Al día siguiente apuntando amenazadoramente con sus cañones, exige la rendición incondicional del puerto Ante la eminente invasión el Gral. Rafael Telléz quien era el Comandante militar de la plaza y su bien pertrechado ejercito de 900 hombres evacuaron con premura Mazatlán y de esta manera, sin disparar un solo cañonazo y mucho menos un tiro de fusil. El Vicealmirante Shubrick al mando de 400 "Marines" ocupa la plaza el 13 de Noviembre de 1847, apoderándose del abandonado cuartel militar y de las principales oficinas gubernamentales. Mientras tanto, al tiempo que ocurría esto el Gral. Telléz se mantenía escondido y a la expectativa por el rumbo de Palos Prietos y luego al ver que se consumaba la invasión se movilizo hacia el Venadillo y los Otates, lugares en los que se dedico a llevar una vida cómoda, sin preocuparse en ningún momento por el destino de los habitantes del Puerto. Después de la toma del Puerto de Mazatlán, el Ayuntamiento, presento una enérgica protesta por tan injusta y alevosa acción. El Comandante Shubrick acepto reunirse con los miembros del Consejo Municipal presidido por el Señor José Vasavilbaso, de esta reunión se estableció un convenio de ocupación, en el que las fuerzas americanas se comprometían a respetar la existencia del Ayuntamiento, a cambio de que las autoridades se abstuvieran de incitar a la población y ayudaran a conservar la tranquilidad social. Asegurándoles el Vicealmirante Shubrick que de no respetarse este convenio se implantaría la Ley Marcial. Adicionalmente, en este acuerdo las fuerzas de ocupación se comprometían a conceder libertad para realizar todo tipo de actividades, excluyendo la venta de licores a los marinos norteamericanos. Finalmente en este acuerdo se dejaba muy en claro que cualquier acto de inserrucción seria tratado severamente conforme a las Leyes de Guerra; medidas que serian aplicadas sin miramientos por el Gobernador y Teniente Gobernador Militar del Estado de la Sinaloa de ocupación, cargos que recayeron en los Capitanes La Vallete y Henry Halleck. Al contrario de Veracruz, la toma de Mazatlán se efectúo sin oponer resistencia; solo ocurrió un aislado hecho armado. El 18 de Noviembre de 1847, un Capitán de las fuerzas federales, Carlos Horn de ascendencia americana, al mando de un pequeño contingente de 120 hombres, ataco y mantuvo a raya por el rumbo de Urias a un grupo de aproximadamente 156 marinos americanos al mando de los Tenientes George Selden y Stephen Rowan, que pretendían desembarcar en ese lugar. La bravura de estos insurgentes mexicanos, fue tal que el desembarco se frustro y los "marines" optaron por regresar a su barco. Los registros y partes militares de la época señalan que además de la actitud valiente y decidida del Capitán Horn, se distinguieron en esta escaramuza, los oficiales Manuel Marquez León, Luis Peraza y José Ma. Valle. Posteriormente las fuerzas invasoras volvieron a intentar desembarcar acompañadas por dos piezas de artillería ligera y en esa ocasión las fuerzas Mexicanas no pudieron resistir el ataque y ante la escasez de parque y superioridad en armamento del enemigo, huyeron hacia el rumbo de San Sebastián (Concordia) con severas bajas. Razones por las que el puerto de Mazatlán no opuso resistencia Muchos se preguntaran cuál fue la razón por la que Mazatlán, no se opusiera resistencia. La razón tenía nombre y apellido: El Gral. Rafael Telléz, siniestro personaje que se manejaba de acuerdo a sus propias conveniencias, este antipatriota General un poco antes de que se declarara la guerra con los Estados Unidos, había recibido la encomienda del Presidente de la República, el Gral. Paredes y Arrillaga de dirigirse con un numeroso ejército a la Alta California, a combatir a las fuerzas expedicionarias americanas, pero el Gral. Telléz en lugar de obedecer fielmente las ordenes recibidas, al pasar por Mazatlán el 7 de Mayo de 1846, se levanta en armas desconociendo al Presidente Paredes y Arrillaga y proclama el restablecimiento de la Constitución de 1824 y el regreso de su Alteza Serenisima el "Generalísimo Antonio López de Santa Anna" a la Presidencia de la República. Se cuenta que en definitiva el motivo que lo animo a actuar así, no fue el apoyar al Generalísimo Santa Anna, mas bien el Gral. Telléz se dio cuenta que las perspectivas que le ofrecía el Puerto de Mazatlán eran magnificas; el tener el control absoluto de la cuantiosa riqueza que pasaba por la Aduana Marítima del Puerto; el manejo discrecional de los impuestos que no estaban bajo ningún control y las magnificas y excelentes oportunidades de emprender lucrativos negocios con los comerciantes extranjeros radicados en la ciudad, no eran opciones para despreciarse. La mezquindad de este Gral. Fue tanta que en una actitud servil y entregista, llega al extremo de proponer al Vicealmirante Shubrick Comandante de la flota americana, la propuesta de independizar Sinaloa y Sonora para anexarlas a la Unión Americana; ofreciéndose el Gral. Telléz a servir como Gobernador Vitalicio. La estancia de los invasores Norteamericanos en Mazatlán, transcurrió tranquilamente, solo el mes de Febrero de 1848, por considerar que el Ayuntamiento no garantizaba una buena relación de sumisión, las autoridades militares americanas deciden disolver el Cabildo, nombrando a uno nuevo que fuera más proclive a los intereses americanos. Durante su estancia en el Puerto, los invasores mantuvieron una actitud injuriosa, dura e insolente. Fueron siete meses en los que la población vivió con miedo y zozobra. Los únicos que aparentemente vivían sin preocuparse, eran los ricos comerciantes extranjeros de origen Ingles, Prusiano, Francés y Españoles, que se sentían protegidos por la inmunidad que les otorgaba el ser originarios de esos Países Europeos. El trato hacia ellos era preferencial e inclusive regularmente la Banda Militar Naval, ofrecía veladas musicales en la Plazuela de los Naranjos (hoy Plazuela Machado) en la que ofrecían gallardas interpretaciones musicales de bravías marchas militares, a la que asistían estos comerciantes extranjeros en compañía de sus familias. Finalmente, así como llegaron, las fuerzas invasoras saldrían del Puerto de Mazatlán, el 17 de Junio de 1848. La guerra había terminado, con la firma del "Tratado de Paz y Amistad de Guadalupe Hidalgo"; se había conseguido el propósito colonialista del Presidente Polk, pero desdichadamente las condiciones de rendición fueron humillantes para México; por 15 millones oro, el País perdió lo que representaba la mitad de su territorio, mas de 2.000.000 de kilómetros cuadrados, que comprendían los Estados de California, Arizona, Nuevo México, Utah y parte muy extensa de lo que ahora son los estados de Nevada, Colorado y Texas. (ver mapa adjunto). Afortunadamente las indignas propuestas del Gral. Telléz, de que se considerara a los Estados de Sinaloa y Sonora para que pasaran a formar parte de la Unión Americana, no interesaron al Gobierno de Polk, el que después llegaría a comentar que habían dejado ir de las manos una oportunidad muy buena. Fuente: H. Ayuntamiento de Mazatlán |
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