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Vive Mazatlán

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La Historia del Servicio de Agua Potable

thumb_edificio_principal_de_jumapam-Antecedentes históricos
-Como era el servicio de agua potable en la ciudad durante el siglo XIX
-La esperada llegada del agua a Mazatlán
-El desarrollo del sistema de agua potable a partir de 1890

Antecedentes Históricos

Los expertos urbanísticos coinciden que el lugar en el que se fundó la ciudad y puerto de Mazatlán, no era él mas apropiado. Por el contrario, los terrenos sobre los que originalmente se asentó la ciudad, carecían de las condiciones elementales que pudieran garantizar la supervivencia saludable a cualquier núcleo poblacional.

Con una superficie irregular, entre cerros y largas extensiones de esteros salobres cubiertos de manglares y erizos, saturada de lagunas hediondas llenas de insectos y alimañas, la ubicación de la ciudad dejaba mucho que desear.

Sin fuentes permanentes de suministro de agua y con una vegetación escasa, tal pareciera que de todos los lugares propicios para que se fundara una ciudad, Mazatlán era el sitio menos indicado.

No obstante, el descubrimiento de múltiples yacimientos mineros en la región Sur de Sinaloa y en la área serrana hacia el estado Durango, concretamente en las cercanías de las comunidades de Cósala, Concordia, Rosario, Panuco y Cópala, trajo consigo la imperiosa necesidad para los dueños de esos fundos mineros de contar con un lugar apropiado en el que pudieran embarcar su rica y copiosa producción de metales preciosos y que a la vez les permitiera el desembarcar toda clase de implementos que necesitaban para la optima operación de sus minas.

Este auge minero fue en gran parte el causante de que aun en contra de todas las condiciones adversas, señaladas en párrafos anteriores, el Puerto de Mazatlán surgiera y en muy poco tiempo se convirtiera en una prospera comunidad.

Sin embargo no podemos pasar de largo ni dejar de reconocer que otro de los factores que contribuyo para el engrandecimiento de la ciudad, fue el desmedido, impune e incontrolable contrabando de oro, plata y toda clase de mercaderías; en el que participaban activamente las principales casas comerciales, las que de esta forma esquivaban las altas cargas arancelarias que tenían que pagar y no esta por demás puntualizarlo amparadas en esta practica desleal, acumularon fortunas incalculables.

Tan significativa fue esta prosperidad, que a solo ocho años de que la apertura comercial del puerto fuera decretada por las Cortés Españolas de Cádiz; en el año 1828, el Comandante General, Don Juan Manuel Riego, Gobernador del Estado de Occidente, considero necesario e impostergable la instalación de la Aduana Marítima y el traslado al Puerto de Mazatlán, de todas las oficinas ubicadas en las poblaciones del Real de Rosario y Villa de San Sebastián (Hoy, Concordia); y entre las que se encontraban, el Juzgado de Distrito, el Tribunal de Circuito, la Jefatura de Hacienda, la Prefectura y la Administración de Correos y el Timbre.

En el periodo comprendido entre los años 1822 al 1854, la ciudad de Mazatlán, atrae a infinidad de comerciantes y aventureros, la mayor parte de ellos provenientes de países europeos. Fue tan fuerte la inmigración que se dio, que las crónicas de esos tiempos señalan que era bastante común escuchar en las calles de la naciente población, lenguas de diferentes partes del Mundo y encontrarse deambulando por las angostas y serpenteantes calles, a individuos con costumbres y características étnicas diferentes.

En esa floreciente época, también era muy usual, el ver fondeados en la Bahía de San Felix o Puerto Viejo (hoy Playa Norte) navíos provenientes en su mayoría del Continente Europeo, Asia, y América del Norte; Ondeando con orgullo banderas Inglesas, Francesas, Italianas, Holandesas, Españolas, Estadounidenses y Ecuatorianas. Embarcaciones en las que se podía observar a la tripulación enfrascados incesantemente en arduas tareas de desembarque, de un amplio surtido de mercancías consignadas a las poderosas casas comerciales del Puerto. Todas esas complicadas labores de descarga se tenían que hacer con premura, para así disponer de suficiente espacio en sus bodegas para dar cabida a los bastos cargamentos de barras de oro y plata, que aguardaban impacientes en amplias carretas tiradas por inquietas mulas, en los alrededores de la dársena del muelle.

El poderío e influencia comercial de la ciudad de Mazatlán llego a ser de tal magnitud que en cuestión de pocos años, además de abastecer el creciente mercado local, se llega a controlar un amplio mercado regional que comprendía a los Estados de Sinaloa, Sonora, Chihuahua, Durango, Zacatecas, Jalisco, Nayarit, Baja California y la Alta California. Influencia mercantil que pudo conservar hasta finales del Siglo XIX, época en el que con el advenimiento del ferrocarril, Mazatlán se vio desplazada por otros puertos y ciudades.

Al iniciar el año de 1855,el Puerto de Mazatlán, contaba con una población de 6773 habitantes de muy diversas nacionalidades, la cual iba en constante crecimiento. Su panorama urbano en apariencia correspondía al de una ciudad económicamente importante y prospera; contaba con varios edificios públicos de excelente tamaño y construcción, dos Boticas y 11 Casas Comerciales, dos Hospitales, una pequeña Iglesia en la cima de un pequeño cerro (hoy, conocido como Templo de San José), dos Escuelas de educación elemental, Dos plazas publicas (hoy Plaza Hidalgo y República) tres Teatros ( el "Principal", ubicado en lo que hoy es la calle Belisario Domínguez, el de "el Recreo" en lo que hoy es la calle Constitución y el "Alegría" del que no se tienen datos precisos de su ubicación) Un mercado (bastante insalubre), Fincas construidas de ladrillo (muchas de ellas excesivamente lujosas y de excelente diseño Arquitectónico) y mas de 400 casuchas de palos y horcones que conformaban un gran numero de vecindades en los diferentes cuarteles y aunque parezca increíble una ausencia total de servicios públicos adecuados.

Esta situación de poco o nulo interés para proporcionarle a los habitantes mejores condiciones de vida, se prolongo hasta finales del Siglo Decimonono; Algunos historiadores atribuyen que esta falta de interés estuvo sustentada en el hecho de que en todo ese tiempo la población no constituyo un problema social, tal pareciera que había bastante desunión entre sus integrantes y daban a entender con su pasiva actitud, que se sentían satisfechos de tener que vivir una vida carente de sanidad.

Indudablemente, otra circunstancia que también vino a contribuir para que este fenómeno se diera, fue que la mayoría de los inmigrantes que arribaban a la ciudad, lo hacían atraídos por la conquista de la fortuna, situación que los llevaba a pensar que su estancia en la ciudad seria pasajera y que por consiguiente cuando el tiempo de emigrar llegara, ya habría tiempo y contarían con el dinero suficiente para encontrar mejores lugares en donde vivir. En consecuencia todas estas actitudes, esa falta de sentimiento de arraigo, solo trajeron que la introducción de los servicios públicos se fuera irresponsablemente aplazando.

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Como era el servicio de agua potable en la ciudad durante el siglo XIX

thumb_acarreo_de_aguaDurante este periodo de auge económico, la mayor parte de las casas y edificios de funcionarios públicos, dueños y directores de los comercios y fundos mineros, contaban con grandes aljibes en los que se depositaba la "Agua que caía del cielo" (existían un total de 132 depósitos con una capacidad total de 50,000 litros), el resto de la población se surtía a través de un "Ojo de agua" que se localizaba en el cruce de lo que hoy son las calles de Carnaval y José María Canizalez y que llevaba por nombre "Ojo de agua de San Germán". Adicionalmente complementaban sus apremiantes necesidades de agua por medio de una poza de escurrimientos pluviales, situada al pie del cerro de la Nevería.

Con el tiempo estas formas de abastecimiento de agua no fueron suficientes, el crecimiento demográfico de la ciudad y el continuo y ascendente desarrollo comercial e industrial aumentaron considerablemente el consumo de este vital liquido, con lo cual se genera una severa crisis, ya que la demanda de agua era superior a la capacidad de abasto.Esta grave situación dio pie a que se buscaran otras formas de abastecimiento y de aquí nació la idea de crear un sistema de almacenamiento y distribución que estuviera bajo la responsabilidad de compañías privadas; Las que a través de la operación de grandes depósitos públicos y con el auxilio de varias "cuadrillas de aguadores" que en tinajas de barro de 5 litros cada una y montados a lomo de burro, recorrían la ciudad entregando el agua a la ansiosa y sedienta población.

Resulta interesante hacer notar que esta agua provenía de unas lagunas que se encontraban situadas a dos kilómetros de la ciudad y aunque en algo venían a resolver la necesidad de agua potable, él liquido tenía una peculiaridad que lo distinguía y que era un olor nauseabundo muy pronunciado que dejaba un sabor de boca muy especial.

Desafortunadamente, esta medida en nada vino a solucionar el problema de la falta de agua, ya que el acopio del vital liquido a través de estas lagunas era muy limitado, lo que complementado con su baja calidad, los riesgos de salud que implicaba tomarla y el afán de lucro desmedido de los responsables de proporcionar el servicio, hacían que esta en principio pensada como una buena idea, con el tiempo demostraría ser totalmente inoperante.

De cualquier manera esta equivocada apreciación trajo sus ventajas ya que provoco que fuera imprescindible y urgente, el buscar otras alternativas más seguras, higiénicas y viables para abastecer adecuadamente de agua potable a la ciudad.

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La esperada llegada del agua a Mazatlán

thumb_trabajos_de_interconeccionNo obstante, que ya en el año de 1863,el gobierno liberal de la ciudad de Mazatlán con el beneplácito del Gobernador Placido Vega, había elaborado un estudio para la introducción de una red de agua potable; tuvieron que transcurrir casi 76 años y que la población de Mazatlán se triplicara (17,853habitantes) para que la ciudad pudiera contar con una red de agua entubada.

El segundo intento formal de contar con un sistema de agua potable ocurrió en el año de 1881, cuando el matrimonio formado por Adolfo O' Ryan y Leticia Holdernes, concesionaran la Isla de la Piedra que era de su propiedad, para que se hicieran en ella trabajos hidráulicos que permitieran abastecer de agua potable al puerto. Este proyecto que en principio se le auguraron grandes posibilidades de éxito, por cuestiones técnicas y financieras no fue factible realizarlo y con ello se esfumaron (de momento) las posibilidades de dotar con agua potable a la ciudad.

El año de 1887, Francisco Echeguren y de la Quintana, acaudalado rico comerciante Español, los señores, Antonio Paredes, Bernardo Vázquez, Julián Mendía, H. W. Felton y Luis Reynaud y un grupo de hombres emprendedores, inscribieron en el registro publico de la propiedad y el comercio a la "Compañía Abastecedora de Agua de Mazatlán", con el objetivo social de hacer todas las inversiones y trabajos que fueran necesarios para dotar del servicio de agua a la ciudad de Mazatlán.

Esta sociedad estaba constituida por los señores: Gerardo Garamendi (Presidente) Guillermo Haas (Vicepresidente) José H. Rico (Secretario y también Presidente Municipal) Ing. Alejandro Loubet y Guzmán (Pro-Secretario y asesor técnico) y los Vocales Juan Tames, Guillermo de Sowerbutts, Lauro Muro, Julio Bartinsey, Santiago Ponzo y el rico industrial del tabaco y el chocolate Francisco Díaz de León.

Previamente al establecimiento formal de esta compañía, este grupo de inversionistas había presentado al Ayuntamiento el día 16 de Octubre de 1886, una solicitud para que el Cabildo pidiera al Congreso de la Unión una exención de impuestos de todos los materiales que se tendrían que importar de los Estados Unidos para la ejecución de tan importante Obra hidráulica.

Esta lista de materiales y equipo quedo integrada de la siguiente forma:

-32 kilómetros de tubo de hierro o acero, con todas sus conexiones y anillos de hule.
-Un lote de válvulas, llaves de latón y junturas.
-50,000 kilos de plomo, para sellado de juntas.
-12,000 kilos de tornillos de acero de diferentes calibres.
-Dos bombas para alimentación de las calderas.
-Dos bombas de gran potencia.
-Material y equipo para construir 4 calderas de vapor. "Trabajo realizado en la Fundición de Sinaloa, bajo la Atinada supervisión del Ing. Alejandro Loubet y Guzmán".

Al tener ya autorizada la exención de impuestos por el Congreso, de los materiales que se utilizarían en esta magna Obra (4 Junio 1887); el siguiente paso fue solicitar al Sr. Gobernador Constitucional General Francisco Cañedo Belmonte, el que los favoreciera con las siguientes concesiones:

-Que se autorice a la compañía abastecedora de agua, la introducción por su cuenta de agua potable a la población de Mazatlán y a explotar el negocio por un periodo de 99 años.
-Autorizar que la empresa que tome el agua gratuitamente de los ríos cercanos y traerla a Mazatlán, por tuberías de un diámetro no menor de 10 pulgadas.
-La ocupación gratuita de plazas, calles y terrenos baldíos propiedad del Ayuntamiento, para la instalación de depósitos y cañerías e inclusive en caso de ser necesario la expropiación por causa de utilidad publica de terrenos particulares.
-El exceptuar a la empresa por un periodo de cincuenta años del pago de contribuciones ordinarias y extraordinarias.
-El compromiso del Gobierno Municipal de pagar en tres anualidades, la cantidad de $8,000 pesos oro, que era el equivalente a los derechos de importación de todos los materiales a usarse en la construcción. Aclarando que si se conseguía del Congreso de la Unión, la exención de impuestos solicitada, dejaría sin efecto esta cláusula.
Por su parte si estas concesiones solicitadas eran concedidas, la empresa del agua se obligaba a:

Empezar los trabajos inmediatamente y terminarlos en los siguientes 20 meses.

Entregar al Ayuntamiento toda el agua que fuera necesaria para la cárcel, escuelas publicas, edificio de la alcaldía, el riego de los jardines públicos y plazas durante los primeros ocho años de servicio por la módica suma de $250.= pesos oro mensuales.

Con estas hábiles negociaciones de exención de impuestos y concesiones especiales, lo que realmente estos sagaces inversionistas buscaban era obtener toda clase de garantías que les pudieran asegurar, el recuperar su inversión en corto tiempo, concretar el logro de importantes márgenes de utilidad y consolidar su presencia y liderazgo entre la población del puerto.

Ya con la sociedad debidamente constituida y con el logro de todos los apoyos solicitados, se considero que era necesario la formación de una compañía que se hiciera responsable de la ejecución de estos importantisimos trabajos de infraestructura hidráulica y para tal efecto se estableció el día 8 de Agosto de 1887 la "Empresa de Agua de Sinaloa", integrada por los siguientes accionistas: Genaro García, Federico Koerdell, Lauro Muro, Pablo Hidalgo, Francisco C. Alcalde, Martín Careaga, E.G. Felton y el Ing. Alejandro Loubet y Guzmán, este ultimo con el atributo adicional de ser responsable técnico y constructor de las calderas.

Ante el solemne compromiso de terminar la Obra en un lapso de 20 meses, se empezó a trabajar de inmediato, para tal efecto el primer paso que se dio fue definir de que manto acuífero se debería de traer el agua. Después de un serio y cuidadoso estudio se decidió que el agua fuera extraída del área del poblado de Cofradía a un costado del Río Presidio. Ya una vez definido el lugar de extracción, se procedió a construir un tanque que pudiera recibir el agua que se obtuviera.

Este tanque contenedor se construyo en el "Cerro de Peña Hueca", que se encuentra localizado junto a lo que hoy es la presa de Siqueros en un predio que fue expropiado a la familia de Antonio Vico. Este tanque, en realidad son dos depósitos intercomunicados entre sí y con una capacidad de 8500 metros cúbicos cada uno, fueron de gran ayuda para aliviar la escasez de agua de la ciudad, tan fue así que estuvieron en uso por mas de 75 años y fueron clausurados solo hasta que entraron en operación fuentes alternas de extracción de agua en los poblados de El Pozole y San Francisquito, pertenecientes a la Sindicatura de Villa Unión.

Al mismo tiempo que se construían los tanques de almacenamiento de Peña Hueca, fue necesario que los trabajos del tendido de los 32 kilómetros de tubería se empezaran a realizar por lo que fue preciso que el 20 de Septiembre de 1887, el Cabildo en pleno a solicitud del Presidente de la recién formada compañía de agua, emitiera un acuerdo en el que se decretaba la expropiación de los 114,068 metros cuadrados por donde habrían de pasar los tubos de conducción del agua que se trairia de los tanques de Peña Hueca a la ciudad de Mazatlán.

De igual manera la obra requería el contar con un tanque de recepción para almacenar el cuantioso caudal de agua que se enviaría a Mazatlán, por lo que se le solicito al Presidente Municipal, (socio de la compañía) que gestionara en carácter de urgente a la Secretaria de Guerra y Marina la cesión a favor de la empresa del agua, de los terrenos localizados en el "Cerro de Casa Mata" (12 de Agosto 1888).

Finalmente, después de grandes esfuerzos técnicos y financieros a las 8.45 de la noche del día 4 de Mayo de 1890, procedente de la zona acuífera de la Cofradía, empieza a llegar el primer caudal de agua potable. Al principio él liquido tenia un color rojizo, una textura aceitosa y un fuerte sabor metálico. Este acontecimiento ocasiono que la desconfianza inmediatamente se apoderara de los habitantes de la ciudad; esta situación y con la intención de que no corriera el pánico, obligo que la compañía y el Ayuntamiento emitieran un comunicado urgente, en el que se explicaba a la comunidad que este suceso no implicaba ningún riesgo ya que era causado por los sedimentos que tenían los tubos de conducción y que desaparecería una vez que el misma flujo del agua lavara los tubos de conducción.

Ciertamente, esta obra de introducción del agua potable a Mazatlán era algo impostergable que implico la conjunción de muchos esfuerzos y de la voluntad de las autoridades para permitir que se proporcionara este servicio. Se puede afirmar que el amplio y decidido apoyo político recibido permitió que más allá del carácter comercial que pudiera existir, las autoridades comprendieran que era preciso otorgar todas las ayudas extraordinarias que se solicitaran antes que permitir que la obra quedara inconclusa.

Bajo este contexto solo haremos mención, el importante acuerdo por medio del cual el Ayuntamiento resuelve otorgar una subvención de $50,000 pesos oro a favor de la Compañía del Agua, con la condición de que esta se comprometiera a instalar 4 hidrantes públicos de cuatro llaves cada uno y con una capacidad técnica para surtir 1500 galones por cada 12 horas de servicio y por un periodo de uso de 15 años.

Podemos afirmar que esta solicitud de auxilio, llega en un momento crucial en el que los fondos de la sociedad constructora se encontraban muy exiguos y vinieron a ser la pauta que permitió que se consolidara la terminación de esta magna construcción hidráulica. Después de todo una obra que en esos tiempos tuvo un costo de $380,292.53 pesos oro, solo se podía haber logrado con la unión de múltiples esfuerzos de un grupo de hombres decididos a darle a Mazatlán mejores condiciones de vida y la posibilidad de entrar al nuevo siglo que se avecindaba con una perspectiva de progreso.

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El desarrollo del sistema de agua potable a partir de 1890

thumb_estacin_de_rebombeo_benito_jurezEl 4 de Mayo de 1890 fue una fecha que quedo registrada en la historia de la ciudad, después de varios intentos fallidos y de una notoria falta de interés de la ciudadanía e indolencia por parte de las autoridades, la ciudad por fin contaba con agua limpia y suficiente. Este suceso no podía pasar desapercibido y la población vistiendo sus mejores galas, inaugura con bombo y platillo su primera red de agua potable, obra hidráulica tan necesaria y que vendría a resolver una carencia que perniciosamente impedía que los Mazatlecos contaran con una higiene adecuada.

Esta obra, que en sus inicios sé penso que resolvería por siempre las necesidades de agua de la población a medida que se dio el crecimiento poblacional y por los desajustes que trajo consigo el movimiento revolucionario de 1914, ocasiono que este vital liquido, nuevamente se volviera a escasear. Fueron tiempos difíciles en los que ante la inestabilidad existente, la estructura técnica y financiera de la compañía se tambaleo y provoco que la anteriormente sólida empresa desapareciera y en su lugar naciera la "Compañía Abastecedora de Agua Mazatlán".

Por un periodo de 9 años la Compañía Abastecedora de Agua de Mazatlán se hizo responsable de la operación, haciendo uso de las mismas instalaciones y equipos, situación que provoco el rápido decaimiento del servicio.

Esta actitud y poco interés de la compañía por realizar nuevas inversiones y buscar nuevas fuentes de abastecimiento, llevo al Gobierno Estatal a cancelar la concesión a la "Compañía Abastecedora de Agua", para otorgársela a la compañía Administradora de Luz y Agua (Alfa) propiedad del Sr. Arthur de Cima León (Importante inversionista y Cónsul de los Estados Unidos). Con la advertencia de que sustancialmente debería mejorar el servicio de agua potable. Lamentablemente, esto no ocurrió, ya que durante los mas de 10 años en los que esta compañía tuvo bajo su absoluta responsabilidad el proporcionar agua a la ciudad, irreflexibemente continuo usando la misma infraestructura operativa de origen, lo que implico que continuamente se presentaran graves fallas en la zona de captación y extensas roturas en las líneas de conducción y con ello terribles problemas de desabasto.

Al ver que la empresa del Sr. Arthur De Cima, no cumplía satisfactoriamente con lo estipulado, la responsabilidad del sistema de agua potable, recae en el "Banco Nacional Hipotecario, Urbano y de Obras Publicas". Institución que al darse cuenta de lo obsoleto en que se encontraban las instalaciones y de la palpable insuficiencia de la red de distribución, en una actitud de lavarse las manos ante la crisis que se veía venir y con el consiguiente poco interés de efectuar inversiones en nueva infraestructura, deciden el año de 1949 entregar la administración y operación de la compañía del agua al Gobierno Federal. El Gobierno Federal por su parte determina que el nuevo responsable de suministrar el agua seria la Secretaria de Recursos Hidráulicos; la que a través de un organismo que se denominaría "Junta Federal de Agua Potable".tomo el control del suministro del agua a la ciudad.

Este nuevo esquema, vino a proporcionar grandes beneficios, ya que fue el detonante de fuertes inversiones que trajeron consigo mejoras que garantizaron el abasto por los próximos 25 años. Fue en esta época, en la que se buscaron nuevos mantos acuíferos que vinieran a satisfacer la creciente demanda y en ese sentido se tuvo bastante éxito ya que se localizo un vasto manto freatico en las márgenes del Río Presidio, cerca de la comunidad del Pozole (el cual aun se sigue utilizando, hasta nuestros días).

La Junta Federal no solo se concreto a perforar y a equipar nuevos pozos, al mismo tiempo amplio la red de distribución usando tecnología de punta, esto se logro al instalar un sistema de bombeo y distribución en que se utilizaron bombas más potentes y tubos conocidos como "Lockjoint" de concreto con alma de acero de 24 pulgadas, que tenía una capacidad de conducción de agua de 450 litros por segundo.

Después de 30 años de operar y administrar el sistema de agua potable, el Gobierno Federal decide hacer entrega de la Junta de Agua Potable al Gobierno del Estado, el que en forma apresurada cede el control de la misma al Municipio (1980).

Ya en control el Municipio del sistema de agua potable, a este se le denomina, Junta de Agua Potable alcantarillado de Mazatlán (Japam). Este organismo tuvo una existencia efímera, ya que justo al año de empezar su operación, el descontrol administrativo, manejos financieros no muy claros y la falta de experiencia de los nuevos dirigentes, provoca una crisis que ocasiona un agudo demerito en el servicio. Esta situación plantea la urgente necesidad al Gobierno del Estado de establecer una mejor coordinación y estructura administrativa, lo que lleva a la decisión de que las juntas adquieran un carácter regional. Por esta razón en el año 1981 se determina que la Junta Municipal de Agua de Mazatlán, empiece a laborar como "Junta Regional de Agua Potable y Alcantarillado del Río Baluarte".(Juraparb) La que además del Municipio de Mazatlán, incluía a los de Rosario, Escuinapa, Concordia y San Ignacio.

Bajo este esquema de supuesto vanguardismo la Junta opera por un lapso de tres años, en los que la crisis por no tener suficiente agua, causa graves problemas de abastecimiento a la población y bajo circunstancias de crecimiento demográfico acelerado y escasez aguda del vital liquido, el Gobierno del Estado decidió que el sistema de administración de la junta dejara de ser Regional y es a partir de ese momento en que se determina que la Junta de Agua debe ser manejada directamente por el Municipio, bajo las siglas JIAPARB "Junta Intermunicipal de Agua Potable del Río Baluarte".

La duración de este nuevo régimen de trabajo fue breve, nuevamente a los tres años por medio de un decreto publicado en el Diario Oficial el 28 de Diciembre de 1987, se oficializa la Municipalización de la junta. Esta disposición básicamente consistía en otorgar la completa autonomía al Municipio, para el control y manejo del sistema de agua de la ciudad y es así bajo esta circunstancia como surge la Junta Municipal de Agua Potable de Mazatlán (JUMAPAM), quien hasta nuestros días (Año 2000) mantiene la responsabilidad de proporcionar el servicio de agua a la ciudad.

Por ultimo, es justo señalar que a pesar de transitar por un periodo de inestabilidad e incapacidad para dar respuesta a las crecientes necesidades de servicio (Periodo Comprendido 1880-1987), a partir de 1988, las autoridades Municipales y el Consejo de Administración de la Junta, han dado su apoyo irrestricto para que se den excelentes condiciones de operabilidad, por lo que podemos afirmar que a partir de entonces se han podido aterrizar diversos proyectos, que han garantizado un adecuado servicio; empero las autoridades sabedoras que el crecimiento poblacional lejos de disminuir cada día que pasa se incrementa, con responsabilidad han implementado un programa rector que ha permitido realizar obras que han ayudado a terminar con el rezago en la otorgacion de este vital servicio a zonas marginadas asegurado a la ciudad un abasto seguro para los próximos años.

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Fuente: H. Ayuntamiento de Mazatlán
 
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