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Vive Mazatlán

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Las danzas, la unión entre la realidad y el misticismo.

Otra de las expresiones que nos habla de las costumbres y tradiciones de los pueblos indígenas sinaloenses es la danza, que en muchas de las distintas festividades se ejecutan, entre ellas destaca las danzas del pueblo mayo, en ellas se encuentra presente los elementos nativos como las características heredadas de los españoles.

Sus principales están:
 
Danza del Venado  ·  Danza del Pascola

La danza del Venado.

thumb_venadoEs una danza prehispánica que ha sobrevivido por siglos entre la población Seri, Yaqui y Mayo de Sonora y Sinaloa, e incluso se cree que aun se realiza de forma casi idéntica a la que tenían antes de la llegada de los españoles.

La vida y muerte del venado, representa un rito sagrado, para esos pueblos indígenas, lo efectúan en una ceremonia religiosa con el propósito de agradar a Dios y sentirse bien con él, además de ser una ceremonia  propiciatoria de la buena caza.

La Danza comienza con la melodía de una flauta de carrizo y un tambor, apareciendo el venado segundos después acompañado del sonido de sus sonajas, mostrando el danzante una actitud imitativa a los movimientos del animal, e inicia la caza, donde el venado termina herido por una flecha  acompañado del sonido de un tambor representando los latidos del corazón del Venado, e inicia su lucha contra la muerte, hasta quedar totalmente inerte. Mientras que a su alrededor se escucha el sonar de los instrumentos, junto con los cantos, el otro danzante, (cazador) con sangre en sus manos, se transforma en el médium del espíritu del Venado, interpretando así sus pasos y movimientos.

La indumentaria del danzante consisten en cubrirse la cabeza con un trapo blanco y coloca sobre éste, una cabeza disecada de venado, adornada con listones; un calzón o pantalón con un rebozo que le cubre la frente y la espalda, este se sostiene con un "grijuútiam", cinturón del que caen pezuñas de venado; en las pantorrillas se colocan tenábaris, hilos enrollados de capullos secos de mariposa que le dan un sonido propio a los movimientos de los pies descalzos, y en sus manos porta dos sonajas de bule, con las va marcando el ritmo.

La música de la danza se compone de los sonidos que provoca al danzar “El Venado” e instrumentos como: flauta, tambor de agua, raspador, y cantos primitivos que se entonan en lengua yaqui, tocados por el grupo que lo acompaña.

La flauta y el tambor son tocados simultáneamente por un solo individuo, el bule de agua consiste en una jícara, de forma semiesférica, que se coloca, con el borde hacia abajo, sobre la superficie del agua contenida en un recipiente de barro, de unos 50 centímetros de diámetro, que está embutido en el suelo, el raspador consiste en una tira de madera de Brasil, de 60 centímetros de largo por 2 de ancho, tiene en toda su extensión cortes laterales que producen un sonido semejante al del güiro, al pasar sobre ellas, los músicos que tocan el raspador cantan durante la danza.

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La pascola, un ritual de carácter mágico.

thumb_mascara_pascolaSe considera a los pascola como los danzantes rituales de los mayos que fungen como intermediarios entre los seres superiores y los humanos.

Existe controversia en el origen de su nombre, ya que unos dices que se deriva de “pascua”, en alusión a la danza que se ejecuta durante la Pascua de Resurrección, lo que implica que se habría desarrollado a partir de las enseñanzas de los misioneros católicos, mientras que por otro lado, se sostiene que su origen es prehispánico el término derive de pahko‘ola, que en las lenguas cahitas significa el “viejo de la fiesta”.

Las artes del pascola constituyen una de las manifestaciones más notables en la ritualidad y la festividad de los grupos del noroeste mexicano. Tarahumaras, pápagos, pimas, tepehuanos del norte, seris, guarijíos, mayos y yaquis comparten esta tradición, por lo que la danza de pascola puede considerarse como una manifestación artística que es emblemática de los indígenas del noroeste, quizás especialmente de los grupos conocidos como cahitas (yaquis y mayos) y sus vecinos los guarijíos.

En la mayoría de sus actuaciones los pascolas son acompañados por el danzante de Venado, con quien realizan una serie de actos coreográficos que describen algunos aspectos de las formas de vida que habitan el mundo de la naturaleza, donde moran los poderosos seres sobrenaturales que otorgan a los danzantes la fuerza necesaria para desarrollar sus destrezas y habilidades en la danza y la actuación. Entre los seres de ese mundo que se asocian más comúnmente con los pascolas se encuentran la serpiente y el borrego cimarrón (al que llaman chivato, nombre que también se aplica a los pascolas).

En sus danzas los pascolas ejecutan coreografías que imitan los movimientos de animales, como toros, coyotes, chivos, serpientes, venados y aves. A pesar de que se cuenta con un esquema básico para los movimientos de los danzantes (cuerpo erecto, inclinado hacia adelante de la cintura para arriba y un fuerte golpeteo de los pies sobre el piso, brazos colgando con cierta rigidez a los lados del cuerpo), también hay una gran dosis de improvisación y variaciones personalizadas en la forma en que cada pascola realiza sus interpretaciones.

La danza de la pascola consiste en diversas ceremonias, que son una mezcla de la religión que tenían los indígenas antes de la llegada de los españoles,  la celebración ritual se inicia con una procesión o conti que se lleva a cabo durante los seis viernes de cuaresma. Los principales personajes son”los judíos” (jurasi en mayo), llamados así por el atuendo que usan. Este consta de un largo paño bordado que recubre la cabeza dejando libres la nariz y los ojos, en ciertas ocasiones llevan paliacates en el rostro con el fin de proteger la cara de la mascara y para mantenerse en anonimato, alrededor de la cintura se colocan el coyol (especie de cinturón de carrizo) y de la rodilla hasta el tobillo se enredan tenábaris, portan espadas y puñales de madera que golpean para llamar la atención y a veces adornos, como violines o armas de juguete. Las mascaras que llevan “los judíos” pertenecen a la artesanía ritual y son elaboradas con piel de cabra, jabalí, venado, gato montés y a veces de borrego, algunos tienen en su parte inferior un tallado de madera y por lo general son zoomorfas, la mascara semeja un casco con cuernos, orejas y nariz larga. “Los Judíos” deben estar enmascarados durante todo el tiempo que dure la celebración, “limosnean” (recolectan dinero) y hacen  una imitación burlesca de la vida de la comunidad. Durante los jueves viernes y sábados de semana santa se escenifican los diferentes momentos de la pasión de Cristo; concluyen las celebraciones el domingo de pascua cuando “los judíos”, los músicos, “los pascolas” y en general toda la gente que trabajo en la iglesia, vuelven a ser bautizados.

El otro elemento distintivo es la “vela”, es decir, un mechón de pelo al que se sujeta una flor por medio de una cinta de color; este elemento sirve para destacar la relación del pascola con la flor (sewa), que simboliza las fuerzas bienhechoras y protectoras asociadas tanto a la Virgen María como a las fuerzas regeneradoras del huya aniya. En la mayoría de sus actuaciones los pascolas son acompañados por el danzante de Venado, con quien realizan una serie de actos coreográficos.

La música que acompaña a los pascolas constituye un género especial entre los indígenas del noroeste y revela el dualismo entre las influencias de las tradiciones eurocristiana e indoamericana, tanto en su instrumentación como en el ritmo de los sones. El arpa (que aporta bajos y base rítmica) y el violín (con la melodía a su cargo) acompañan al pascola con tonadas alegres cuando éste es el único actor en escena; la flauta de carrizo (melodía) y el tambor de doble parche (ritmo) lo hacen cuando los danzantes representan a las comparsas o adversarios del Venado, o cuando interpretan el papel de animales.

En tiempos recientes, entre los yaquis y mayos se ha desarrollado una especie de profesionalización de algunos danzantes, quienes son muy reconocidos en sus regiones y actúan por contrato en las fiestas de diversas comunidades.

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