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Vive Mazatlán

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Aduana Marítima (Edificio SAT)

 

Fue construido en 1837 como sede de la aduana marítima, lugar donde desfilaron grandes riquezas en oro y plata; así como numerosos personajes de la política, las artes y los espectáculos de México y el mundo, este edificio básicamente se localizaba frente al mar y al muelle, (Antes de construir lo que actualmente el Fracc. Playa Sur).

Uno de los edificios más antiguo, y mejor conservados, que asemeja una hacienda de la época porfiriana en su entrada se ubica un amplio portal Neoclásico con dos columnas de estilo Dórico que sostienen una cornisa sobre la que descansa un medio techo en forma triangular, se pueden admirar unas ornamentaciones que hacen referencia al propósito marítimo del edificio, sus ventanales son rectangulares y espaciosos siguiendo la usanza de la época, las oficinas interiores se localizan alrededor de un espacioso patio central, interconectadas por un corredor desde el que se puede observar un jardín al centro.

Desde los tiempos en que las oficinas aduanales fueron cambiadas del poblado de Villa Unión al Puerto de Mazatlán en el año de 1828, se hizo evidente que se requería de un edificio apropiado que estuviera bien ubicado. Por esas razones y con el apoyo y autorización estatal y federal se construyo este imponente edificio, inaugurado en el año 1842 por el Gobernador del Estado y altos jefes militares, en presencia de los principales comerciantes del puerto.

El movimiento aduanal que se registraba en ese recinto era impresionante, habría que recordar que en esos tiempos los ingresos por derechos aduanales que se recababan en Mazatlán eran casi iguales a los que se cobraban en el Puerto de Veracruz que en ese entonces era el principal Puerto Mexicano. Además cabría decir que estos derechos eran la principal fuente de ingresos tanto del gobierno estatal como de la prefectura local, ante la casi inexistencia del impuesto predial.

La aduana, como institución, es parte fundamental de la historia de Mazatlán. El caserío naciente cobró carta de naturalización cuando en 1828 se instaló esta oficina en el puerto. La aduana vino a formalizar, la existencia de la población. Antes de esa fecha, Mazatlán se consideraba como lugar de paso y fácil contrabando. El establecimiento de la aduana contribuyó a modificar el panorama y a reforzar la vocación comercial del puerto. El área de atraque de los buques se trasladó de la Playa Norte a la Playa Sur. Se levantó un muelle a la vera del Cerro de la Cruz. Aunque las oficinas aduanales no se ubicaron, desde el principio, frente al muelle.

La construcción del edificio, donde funcionó esta dependencia hacendaría, fue realizada hasta 1861-1862. El constructor original de la finca fue don Francisco Bonet, quien se hizo cargo de la edificación mediante un convenio con el gobierno federal, mediante el cual, el cobraría durante cinco años un impuesto, tasado de común acuerdo,  por cada bulto de los que pasasen por el muelle.

El recinto portuario fue completado con la Bodega de la Aduana que se le encargó a la Fundición de Sinaloa y fue construido con la aportación de la Cámara de Comercio de Mazatlán, cuando está se formó, en 1885.

Una placa de mármol colocada en el exterior conmemora el centenario de la liberación del puerto de las tropas invasoras Francesas por el ejército republicano en 1866.

▲ Galería Centro Histórico.

Fuente: H. Ayuntamiento de Mazatlán.

 
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